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BODY
SUIT
A pesar de
sus inicios gloriosos en el 500 D.C. en Japón como adorno
del primer emperador, el tatuaje estaba reservado para aquellos
que habían cometido crímenes serios. Los individuos
tatuados eran aislados por sus familias y se les negaba cualquier
participación en la vida comunitaria. Se solían aplicar
marcas en los brazos o frente identificando de qué prisión
venía la persona.
El tatuaje
era asociado con la mafia constituida por los yakuza que a pesar
de estar fuera de la ley, poseían un estricto código
moral para defender a la gente común. Expresaban sus ideales
por medio del tatuaje ya que el proceso era doloroso para mostrar
valentía, era permanente para mostrar lealtad de por vida
a la banda y al ser ilegal los convertía en marginales para
siempre.
El
tatuaje japonés clásico usa héroes legendarios
y motivos religiosos, que pueden combinarse con decoraciones florales,
lunas, paisajes y animales simbólicos como dragones y tigres,
contra fondos de olas, nubes y rayos. Los diseños no eran
pequeños ya que se trasladó la pintura tradicional
a los cuerpos dando por resultado dibujos grandes que cubrían
en su totalidad espaldas, pechos y costillas. Se cree que el tatuaje
de cuerpo (BODY SUIT/Irezumi) entero proviene del querer ocultar
las marcas de castigo. Este tipo de tatuaje se encuentra desde finales
del siglo XVIII, los diseños más comunes eran los
budistas, así como escenas del "Sukoden" historia
japonesa cuyos personajes eran 108 marginales considerados como
héroes por haberse rebelado contra la autoridad. Utagawa
Kuniyoshi hizo placas con imágenes de cada uno de los héroes
tatuados consideradas hoy en día como piezas de colección.
Durante
este período en EDO, antiguo nombre para Tokio, se desarrolló
la cultura popular de Japón y florecieron las artes y diversos
entretenimientos. El arte japonés de impresión en
madera se ajustó a las necesidades de este período,
las impresiones se llamaban ukiyoe y tuvo gran influencia sobre
el tatuaje.
Era común
que los amantes llevaran cada uno la mitad de un tatuajes que al
juntarse formarían un solo tatuaje (irebokuro). También
estaba de moda formalizar su relación delante de los dioses,
pero lejos del mundo por medio de tatuajes creados en el templo.
Este movimiento
duró hasta 1842 cuando el emperador Matsuhito, ante la apertura
de Japón al occidente, decidió prohibir los tatuajes
para no dar la impresión de salvajismo ante los extranjeros.
También se prohibió porque contradecía la doctrina
de Confucio respecto a mantener el cuerpo de la misma forma en que
se recibe al nacer. Pero fueron los mismos extranjeros los que alabaron
este arte, e inclusive algunos visitantes famosos como los nietos
de la Reina Victoria, el heredero ruso Nicolas II y otros dignatarios
europeos se tatuaron allí.
El
tatuaje japonés posee fama mundial por su nivel artístico
y se caracteriza por un diseño integral y la sofisticación
de las técnicas de dibujo.
Tradicionalmente
se hacía a mano, por medio de una estaca de madera a la que,
de acuerdo con la intensidad del color y el diseño se le
añadían hasta una docena de agujas. Mientras se estiraba
la piel con una mano se golpeteaba rítmicamente el área
a tatuar con la otra.
Con el método
tradicional un traje entero costaría algunos millones de
yenes y varios años. Con una visita semanal se necesita un
año para completar un tatuaje de cuerpo entero.
Hoy en día
hay en Japón como en todo el mundo una actitud más
complaciente y el tatuaje no es necesariamente una señal
de marginalidad
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